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   CEBRIÁN Y VALDA, Francisco  (1734-1820)

   
  

     Nació en Játiva el día 19 de Febrero de 1734 (En el Diccionario enciclopédico hispano—americano, de Montaner y Simón, se dice que nació en Valencia en 18 de Septiembre de 1734. Para demostrar que esto no es cierto, baste decir que la partida de nacimiento de Cebrián, que he visto, consta en el archivo de la Colegial Iglesia de Játiva, Quinque Libri, n.° 8, folio 5 vuelto, del título Bautizados), y bautizado el día siguiente en la hoy Iglesia Colegial de la misma. Era hijo de noble familia enlazada con muchas de las más esclarecidas de España y Grandes de primera clase.
    Estudió las primeras letras al lado de sus padres; cursó luego Filosofía en la Universidad de Valencia, y hacia el año 1775 obtuvo todos los grados, incluso el de doctor en Derecho civil, y cuatro años después el de Derecho canónico.
Hizo oposiciones a la cátedra temporal de Instituta, y fué tal el concepto que mereció por sus vastos conocimientos, que la ciudad de Valencia le nombró substituto perpetuo de dicha asignatura.
Habiendo abrazado el estado eclesiástico, hizo oposiciones al Canonicato Doctoral de la Metropolitana y a la Pavordía secundaria de Leyes; en ambas sostuvo su bien sentada reputación, si bien no le fueron concedidas ninguna de las dos plazas. En 1772 fué nombrado catedrático perpetuo de Instituta y Código, habiéndole presentado antes la ciudad de Valencia para un beneficio eclesiástico en la Catedral, cuyo patronato es propio del Ayuntamiento de dicha ciudad.
    Carlos III le agració con un Canonicato en la referida Iglesia, cargo que conservó muchos años, hasta que fué electo Obispo de Orihuela.
No hubo cargo alguno de satisfacción y confianza que Cebrián no desempeñase cumplidamente. Fué varias veces elegido Rector de la Universidad Literaria, la que gobernó sabiamente con una moderación y prudencia inalterables. El espíritu de la paz parece tenía su morada en el corazón de Cebrián: bien visto de todo el claustro, amado de los catedráticos, respetado de los escolares, no sufría cerca de sí ningún motivo de discordia. Honráronle los Arzobispos con el Vicecancillerato de la misma escuela, la cual miraba a Cebrián con la complacencia que merecían sus prendas bien acreditadas como alumno, como graduado, como profesor, como Rector y como supremo inmediato jefe. Nombrado Obispo de Orihuela en 29 de Julio de 1797, gobernó su diócesis con edificación de su grey y celo verdaderamente pastoral en tiempos harto escabrosos por las ocurrencias extraordinarias, tanto respecto de la mortal epidemia que causó muchos es tragos en la ciudad y otros pueblos del Obispado, como en las convulsiones políticas de los años 12, 13 y 14 del siglo XIX.
    Cebrián jamás abandonó su amada grey, y sólo se separó de ella para felicitar a Fernando VII al regreso de su cautividad. D. Fernando se confesó con él en Valencia, y Cebrián le acompañó después hasta Játiva. De tal modo le agradaron al rey los servicios de Cebrián, que tras breve plazo le llamó a la corte, y al poco tiempo le nombró Patriarca de las Indias, Vicario general de los ejércitos de mar y tierra, Arcediano de Toledo, Gran cruz de la real y distinguida Orden de Carlos III, Pro—capellán y limosnero mayor de S. M. y Canciller de las cuatro Ordenes militares; además obtuvo para Cebrián el capelo de Cardenal con que le honró el Papa Pío VII a petición del mismo monarca. Esta noticia fué recibida en Valencia con muestras de la mayor alegría; su Universidad, en 5 de Enero de 1817, lo celebró con pública acción de gracias en su capilla.
    Cebrián fué generalmente apreciado en todas partes por sus virtudes evangélicas, principalmente por su singular piedad y celo por el decoro de la Iglesia. La Colegial de Játiva posee con aprecio ricos ornamentos debidos a la generosidad de tan eminente hijo (Madoz en su Diccionario geográfico, al describir el altar mayor ile la Iglesia Colegial, dice, entre otras cosas, lo siguiente: Este tabernáculo tiene 82 y medio palmos de alto, y 48 de ancho: en el espacio que comprende, se encuentra la mesa del altar, el gran pedestal con sus correspondientes cornisas moldadas, ofreciéndose a la Vista una lápida de piedra negra veteada de blanco y amarillo tostado, la cual está adornada con una greca cuadrada, y en su centro hay una tarja con su alegoría, cuyo adorno es de cobre dorado, y del difunto patriarca don Francisco Cebrián y Valda).
    El rey significó su sentimiento por la falta de este héroe de su real aprecio y confianza, pues le había casado dos veces; esto es, con D. María Isabel Francisca de Braganza, y con la princesa de Sajonia D. María Josefa Amalia.
No fué menor la estimación y aprecio que le dispensó el Papa Pío VII, honrándole con repetidas Cartas llenas de cordialidad y afecto.
Falleció en Madrid en 10 de Febrero de 1820, a los ochenta y seis años de edad menos nueve días, con la gracia del Arcedianato de Valencia que no llegó a disfrutar.
Publicó: I. "Pastoral sobre la devoción al Sagrado Corazón de Jesús". Valencia, por Salvador Fauli, 1807, en 4.º
    II. "Carta Pastoral al Clero secular y regular, y a todos los fieles de su diócesis". Orihuela, por la viuda de Santa María, 1815, en 4.º
    Con otras varias Pastorales y Edictos, así para sus diocesanos como para los reales ejércitos.



CUCARELLA, Pascual: Setabenses ilustres. - Carcagente : Imprenta de P. Martí, 1916. - P. 168-171

 

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